24    Jul 20111 Comentario

Reencuentro familiar en un ambiente futbolero

Miguel Ángel y Lucy Si bien los estadios de fútbol no parecen ser lugares para historias emotivas, (por lo menos no del tipo “familiar”), el Estadio Único de La Plata, en Argentina, sirvió para el reencuentro de 2 hermanos que estuvieron separados por 45 años.

Una emotiva historia de reencuentro se desarrolló a las afueras del lugar donde se jugaba el también emocionante partido entre Paraguay y Brasil por Copa América.

Dejando de lado el partido, la razón que tenía nervioso a Miguel Ángel Chaparro, conocido como “Gino”, era su encuentro por primera vez en 40 años con su hermana Lucy Velázquez.

Miguel fue entregado en adopción en la ciudad de Encarnación, Paraguay, mientras que el resto de la familia (padres biológicos y hermanos), fueron a probar suerte a Argentina debido a la situación de extrema pobreza que atravesaban.

Hace un año, “Gino” conoció a su hermano mayor, Ramón Velázquez, quien fue a Encarnación a buscarlo. “Mi hermano llegó a Encarnación a preguntar por mí, recorrió los medios de comunicación hasta que llegó a Radio Paraná donde yo trabajaba en ese momento y ahí contacté por primera vez con uno de mis hermanos, y ahí empecé a conocer sobre mis raíces”, comentó Gino al Diario La Nación de Paraguay.

“Mi hermano me dejó dirección y número de teléfono de mi hermana Lucy”, explicó Gino, quien viajó a Argentina para ver el partido con un grupo de Periodistas y coordinó el reencuentro con su hermana a través de mensajes de texto.

El destino parecía querer hacerlos esperar más, ¡como que 45 años no fueran suficientes!, mientras que Miguel estaba dentro del estadio, su hermana, quien no tenía entrada, lo esperaba afuera.

Después del tiempo reglamentario (90 minutos), vinieron los primeros 15 minutos de alargue y luego los segundos 15, hasta que Gino no aguantó y olvidando la definición a penales, salió a convencer a la seguridad del Estadio que lo dejaran salir.

“Ya no me importó ver el partido. Miré los penales a través de la pantalla gigante pero ya junto a mi hermana y abrazados”, dijo entre lágrimas.

En este caso, el estadio de fútbol sirvió para algo más que hacer correr a 22 futbolistas. El encuentro de Miguel y Lucy nos deja una emocionante historia y nos convence de que en realidad ese día tuvo como ganador a la familia, que no jugará ninguna final, sino que desde ahora jugarán el comienzo de un nuevo "partido de vida".

Fuente: www.lanacion.com.py

Comentarios (1) Trackbacks (1)
  1. ¡que lindo este reencuentro...! que siempre sean felices por esta oportunidad de estar juntos...Yo se con todo mi corazón que lo que hagamos por mantener unidos los lazos familiares vale la pena...y aún cuando nos rodeen muchos problemas es dentro de esos mismos lazos que podemos ser felices.

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