8    Ene 20149 Comentarios

Post de Invitado: “La Gran Fiesta” por Diana Napolitano

Melissa y diana, en Café

Me llamo María Carolina Chimenti y dentro de  cinco días seré la esposa de Pietro Napolitano. Soy tan feliz que canto desde que me levanto, hasta que me acuesto. Bailo por el jardín, riendo todo el tiempo.

Nunca pensé que Pietro con sus 22 años podría fijarse en mí siendo ¡una niña de 14 años! Les voy a contar cómo empezó todo.

Yo acompañaba todos los días a mi madre Rosa a buscar lo necesario para las dos comidas del día, al centro del pueblo. Vivimos en Montalto Uffugo un pequeño pueblo de Cosenza, Calabria.

El mundo está muy difícil, hay problemas en casi todos los países de Europa, y están escaseando los alimentos. En nuestra casa, tenemos la alegría de poseer un par de vacas que nos dan leche y varias gallinas y pollos, también tenemos cabras y cerdos.

Papá Doménico, como todos los hombres del pueblo, trabaja de agricultor y siempre vuelve con una bolsa de hortalizas y harinas. Como somos varios hermanos, nos ha enseñado a todos el oficio, en especial a los varones. Las mujeres sabemos amasar el pan y hacer las comidas.

Volviendo a cuando voy con mamá al centro, les cuento que siempre en el camino nos cruzamos con un grupo de hombres jóvenes que vuelven de trabajar. Mamá nos enseñó siempre a bajar los ojos cuando ellos se acercan, pero yo los abría un poquito para mirar… y siempre veía al mismo muchacho. No era muy alto, apenas un poquito más que yo, que mido 1,60, era morocho con rulos que le caían sobre la frente y tenía unos ojos negros increíbles, nuestras miradas siempre se cruzaban y yo ¡¡¡ me sentía tan enamorada!!!

Cada día esperaba ése momento con  ansiedad. Tuve que disimular lo más que pude, pero los cachetes me quedaban rojos después que ellos pasaban… y mamá se dio cuenta.

Me preguntó una tarde, a solas, si me gustaba algún muchacho. Bajé los ojos y le confesé mi amor, pero no sabía su nombre. Hacía más de ocho meses que ¡Nos mirábamos…!

Mamá, que sabía de amor, porque también se había casado joven y enamorada, de a poquito fue haciendo sus averiguaciones sobre el grupo de trabajadores.

Una tarde, después de un mes, me dijo que se llamaba Pietro Napolitano y tenía 22 años. Era agricultor y de una familia muy conocida. Yo recordé que varias veces había conversado con María Pascualina, su hermana, que era un año menor que yo. Fue en la plaza del centro después de la misa y nos habíamos sentido muy cómodas y me había invitado a su casa. Pero no se había concretado la visita.

Le pedí a mamá que el domingo hiciera lo imposible para que yo pudiera hablar con la hermana a la salida de misa. No se cómo explicarles lo que sentí el domingo mientras me vestía. El corazón me palpitaba tanto que pensé que mis hermanos se iban a dar cuenta. Pero nadie, salvo mamá, supo de mi ansiedad.

Terminó la misa, salimos y allí estaba la familia Napolitano, saludando… así que mamá se acercó conmigo a saludar. María Pascualina se alegró mucho al verme y en seguida me invitó para ir a la tarde a tomar el té a su casa. ¿Y Pietro? Había que cruzar el pueblo para llegar a la casa, mamá se ofreció a llevarme, junto a mis dos hermanas.

¡Yo creí estar viviendo un sueño, solo pensar que iba a conocer la casa de Pietro! Fue una tarde hermosa, y tomamos el te en el jardín pues era casi primavera. No se veía a ningún hombre en la casa, Yo sabía que eran cuatro hermanos varones.¿Dónde estaban?

Luego de un tiempo razonable, dijo mamá que era tiempo de volver a casa. Cuando nos levantamos, yo distraída miré hacia la ventana que daba al jardín… y allí estaba él, mirándome, solo mirándome.

Ya en casa me fui a  la cama rápido pues solo quería soñar con la mirada de Pietro. Pasaron los días, llegó el verano y siempre nos cruzábamos con el grupo. Yo solo veía sus ojos. Un domingo me llamó mi padre para hablar a solas. Me dijo que un hombre del pueblo, de buena familia, había pedido mi mano. No dijo quién. Y que él pensaba que yo era aún muy joven, pero que iba a hablar conmigo y si estaba de acuerdo, permitiría que nos casáramos cuando cumpliera los 15 años.

Ayer 21 de junio de 1850, cumplí 15 años y dentro de cinco días, nos va a casar el padre Francesco, de nuestra Iglesia y vamos a hacer una gran fiesta en la plaza central, porque todos nos conocemos y somos muy unidos en nuestro pueblo. Además es el comienzo del verano. ¡Es el tiempo del amor para mí!

Creo estar viviendo un sueño, pero sé que es una realidad, pues cuando nos reunimos todos los familiares para los distintos festejos, en nuestro árbol genealógico, vemos los frutos maravillosos que dio el amor de cada pareja de nuestro pueblo.

Con Pietro tuvimos siete hijos, y aunque tuve que partir muy joven, pues morí después de dar a luz a mi hija Carolina, les cuento que viví unos maravillosos años de amor y compañerismo junto a mi esposo y mis hijos.

Pietro se casó luego con María Stella Palmieri y tuvieron seis hijos mas, así que la familia se hizo grande.

Me alegra enterarme de buenas noticias a través del árbol genealógico que armó mi tataranieta Diana. Vi las fotos del encuentro de mi querida Diana con la tataranieta de Pietro y su segunda esposa Stella, se llama Melissa,  vive en Ecuador y no sabían de sus vidas hasta que a través de los datos se encontraron. Fue en diciembre de 2011, en el Café Tortoni de Buenos Aires.

Mi alegría y la de Stella fueron enormes al ver a las dos tataranietas juntas y tan bellas personas .Nos abrazamos mucho mientras Pietro se reía feliz de vernos tan contentas.

Tengo muchas historias para contarles, pero ésta es muy hermosa pues es una historia de amor.

…………………………………………………………………………….

Datos: Pietro Napolitano (1827-1902)

María Carolina Chimenti (1835-1867) casaron en 1850

María Stella Palmieri (1843-1897) casaron en 1870

Montalto Uffugo, Cosenza, Calabria .Italia

Los datos y nombres son reales. La historia está imaginada o novelada, aunque para mi es totalmente real.  Diana Napolitano. Buenos Aires, Argentina noviembre 2013.

Comentarios (9) Trackbacks (0)
  1. Me gustó mucho con que naturalidad se desarrolla la historia, al leerla parece que uno se traslada a la época de los que la vivieron
    los personajes. con tanta naturalidad y fluidez.
    Las buena noticia era descubrir sus orígenes a través del árbol genealogico familiar.
  2. Hermosa historia te felicito, los vi caminando y mirándose a los ojos
    felicitaciones Diana
  3. Los que nos dedicamos a esa dulce tarea de rastrear en nuestros antepasados y descubrir esas historias, siempre encontramos alguna "especial" y alguna/o, que ha recopilado y volcado en letras esas historias.. Hermoso Diana Te felicito.
  4. Maravilloso Diana, una historia de amor real que emociona a todos aquellos que buscamos a nuestros ancestros. Felicitaciones y que sigan los encuentros.
  5. Hermosa historia Diana, desde Costa Rica saludos!!!!!
  6. ¡Qué belleza de historia! Llena de amor, respeto y alegría. Seguro que, aunque no las hayas podido ver, se sentirán felices de tanto amor y respeto por ellas y por Pietro. Yo también creo que nuestros antepasados, cuando indagamos para formar el árbol, se sienten felices de nuestra mirada de agradecimiento, cariño y respeto. ¡Felicidades por tan gentil mirada y por tan bella narración que me trasladó a la época!
  7. hermosisima historia... una recreacion impecable que me traslado en el tiempo,.cada detalle te invita a viajar con la imaginacion y a sentir la dulzura de una jovencita enamorada. Excelente homenaje a nuestros queridos familiares.. Te felicito tia ,sos una gran artista con todas las letras. te quiero mucho..
  8. Acabo de leer el cuento junto a Maria Eugenia, mi hija ... que hermoso cuento!!!! me hace soñar.. y pensar que FUE REAL . Sabes que me encanta tu pluma de cuentista y tu imaginacion sin limites!!! querida Diana: vos sabes que te ADMIRO profundamente porque sos una VERDADERA ARTISTA COMPLETA. Todo lo que tocas sea pintura o escritura lleva el angel de la inspiracion.. FELICITACIONES.. no dejes de pintar y escribir NUNCA.. ESA ES TU VIDA..!!!! tu amiga y hermana que te ama
  9. Diana, que historia de amor tan real y emotiva. Al leerla te transporta a la epoca, a sus costumbres, a su juventud, a la familia y a una vida con pinceladas de romanticismo y buenas costumbres, incluido el respeto. Me gusta muchisimo tu literatura! Felicitaciones!

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