Nombres que marcan
En algunos países de América Latina, es común bautizar a los niños con los nombres de los abuelos. En otros países en cambio, es normal ponerles el nombre de los padres. De estas dos maneras se genera una continuación del nombre que muchas veces perdura por generaciones.
Yo recuerdo cuando era niño, haber llamado a la casa de un compañero y preguntar: “hola buenas tardes, ¿estará Juan Carlos?” a lo que la persona que respondía dijo: “¿Juan Carlos padre o hijo?”. Siempre después de esos episodios yo decía: “no le pondré a mis hijos mi nombre”, no quiero crearle confusión a nadie.
He escuchado que en algunas culturas es normal poner nombres “extraños” o completamente desconocidos, inventados, muchas veces generado de la mixtura de los nombres de los padres, de los jugadores de fútbol favoritos o de las estrellas de cine idolatradas.
Estaremos de acuerdo en que todo lo que se pueda decir sobre gustos, son sólo opiniones y no existe una verdad absoluta al respecto. Como dice el dicho popular, “sobre gustos, no hay nada escrito”.
