¡Comparta su Navidad inolvidable y gane un premio!

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Todo el mundo conoce ese sentimiento de desear un regalo, sobre todo para Navidad. Para algunos puede ser su primera bicicleta, un balón de fútbol para otros o un libro especial.
Para mi, el regalo que más anhelé en toda mi vida fue un cachorrito.

Estuve meses y meses intentando convencer a mis padres de que era capaz de asumir esa responsabilidad, tratando de dejar claro que estaba lista para cuidar un animal y que de hecho lo trataría con mucho cariño. Mis padres intentaron disuadirme de la idea o incluso asustarme diciendo que el perro destruiría la casa entera, se comería nuestros zapatos, arañaría la puerta, haría pis en cualquier sitio, saltaría sobre las camas, dejaría pelo por todas partes y nunca podríamos volver a tener unas vacaciones.Concurso Navidad

De todas formas, yo seguía decidida, rogando una oportunidad y preguntando a los dueños de todas las mascotas que me encontraba en la calle si la descripción que me habían dado mis padres era fiable.

No me parecía, no obstante, que mi campaña por un cachorrito me estuviera llevando a alguna parte. Mis padres seguían diciéndome que no.

El 25 de diciembre, en una fría y blanca mañana de Navidad, todo cambió. Bajé las escaleras para examinar nuestro árbol de Navidad y había una caja con varios agujeritos en su parte superior. Era el único regalo bajo el árbol. Mis padres me esperaban, sentados en el sofá, con mi hermano y mi hermana a sus lados. Era la última en despertarme esa mañana. Todos me miraban de una forma sospechosa. Una atmósfera de alegría, de complicidad familiar, hizo que mi corazón se acelerara y latiera tan rápido que por un momento pensé que todos podrían escuchar los latidos.

Me aproximé a la caja, le quité la tapa, y allí estaba Adia. Una hermosa cachorro de pastor alemán me estaba mirando con los ojos más dulces que yo había visto en toda mi vida. La saqué cuidadosamente de la caja y empecé a llorar de alegría. Mis padres y mis hermanos me abrazaron y no sabía si debía llorar o reír. Fue el regalo más increíble que recibí en toda mi vida. Un regalo que incluso llegó a unir aún más a mi familia.

Con la llegada de Adia tuvimos un sinfín de paseos por los bosques cercanos a mi casa. Cada día, después de la escuela, mis hermanos, mi madre y yo jugábamos con Adia en el jardín. Adia siempre estaba en el medio de un círculo, intentando coger una pelota que nos arrojábamos entre nosotros. Ese era nuestro juego favorito. Mis hermanos y yo le hicimos un montón de tratamientos de belleza.

Ella estaba siempre rondando a la hora del almuerzo intentando ganarse un trozo de carne, y parecía que quería protegernos de las regañinas de nuestros padres, siempre estaba lista para una carrera o un rato de diversión. Mi madre decía que era su hija menor y, por tanto, parte de la familia.

En las sucesivas Navidades, Adia siempre estaba ahí, bajo el árbol, recordándonos la alegría que trajo a nuestra vida familiar.

¿Qué hay de ti? ¿Cuál fue el regalo más importante que has recibido por Navidad? ¿Cuáles son los recuerdos familiares que asocias con ese regalo?
Estamos buscando a una persona afortunada que ganará un tablet estas Navidades. Confiamos en ayudar al ganador a mantener viva la historia de su familia porque le permitirá investigar su historia familiar, capturar y guardar imágenes de sus parientes y llevarse su historia familiar consigo cada vez que haya una reunión familiar.

Cómo participar: Escriba un email a stories@myheritage.com contando el regalo navideño más significativo que haya tenido, detallando las historia completa tras este regalo. Quizás sea un regalo que haya hecho o un regalo que haya ganado. Envíenos un email antes del 17/12/2015. Si tiene fotos que le ayuden a contar la historia, ¡mayor será la oportunidad de ganar!

Anunciaremos el nombre del ganador aquí, en el Blog de MyHeritage, en nuestro post de Navidad.

¡Envíenos su historia cuánto antes y buena suerte!

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