¿Se preocupan los genealogistas por los objetos familiares?

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Este es un post de invitado escrito por Joy Shivar, propietario de Justajoy.com Intercambio de Objetos Heredados de la Familia, un sitio web con un tablón de búsqueda de apellidos-anuncios utilizado por anticuarios y otros para contactar a miembros de la familia. Con miles de artículos originales relacionados con más de 100 mil apellidos, Justajoy se ha convertido en el más grande del mundo en cuanto a búsqueda de antigüedades y objetos que vuelven a su legítima familia. Joy en el fondo es una coleccionista de antigüedades lo que la hace especialmente calificada para estos menesteres. Ella describe su sitio web como “Cazador de Antigüedades en tu Árbol Familiar” y le encanta cuando se forman las coincidencias.

¿Importa a los genealogistas los objetos familiares? La respuesta es sí y no. He conocido personas que caminan cientos de kilómetros si es necesario, para obtener un objeto que perteneció a su bisabuelo. Mientras que otros simplemente lo tiran diciendo que son “cosas viejas”.

Hay una broma en el negocio de las antigüedades que dice que los anticuarios compran “basura” y luego las venden como “antigüedades”. Tal vez, esa sea la percepción general, pero creo que es bastante más profundo que esto.

Después de muchos años de estudio de cómo los objetos son tocados por las personas, he ideado la teoría llamada “Memoria de ADN”. En el mundo de antigüedades, diferentes clientes parecen atraídos por algunos artículos en especial. Una señor ve la belleza en un edredón hecho a mano, mientras que otra persona se siente atraída por los libros, la ropa antigua o herramientas de trabajo.

He visto a hombres tocar la culata de un mosquete de la época colonial con tal reverencia que era fácil adivinar que “sentían” algo por el arma.

La memoria del ADN explicaría por qué algunas personas se sienten atraídas por una clase de antigüedades como objetos de arte o plata, por ejemplo; mientras otros lo hacen por algunos más primitivos. Incluso he llegado a creer que si la gente no sintiera algo por las cosas viejas, simplemente no existiría el negocio de las antigüedades.

Pero lo cierto es que es una gran industria. En casi todos los pueblos y ciudades se pueden encontrar tiendas de antigüedades, en centros comerciales e incluso eventos de ello. Cada uno parece tener artículos diferentes, que otros anticuarios no tienen y los diferentes vendedores poseen diferentes especialidades. Desde periódicos antiguos a souvenirs se pueden encontrar y ser identificados.

Las reliquias de la familia se alejan por muchos motivos. Viudas o viudos del segundo o tercer matrimonio pueden desconocer el pasado del objeto y no clasificarlos correctamente.  La bancarrota y los divorcios también pueden causar que los objetos preciosos se conviertan en “herencia huérfana”. Según nuestro punto de vista los mayores culpables de esto son los administradores del estado.

A menudo, deben estar abrumados con una gran colección de objetos para distribuir y cargar con todo el papeleo del juzgado, un administrador a menudo pierde la visión generacional del conjunto. ¡No pueden ocuparse de pequeñas cosas como Biblias familiares o álbumes de fotos cuando tienen una propiedad de -tal vez- 250 mil dólares para disolver!

Como resultado, casi siempre los anticuarios terminan poseyendo los artículos relacionados con la familia. A menudo también se puede asociar la fecha y lugar a cada artículo. Estos objetos son variados. Cartas, fotos del servicio militar, etiquetas de mascotas, edredones, arte, muebles y relojes hechos a mano y firmados, grabados hechos en plata y oro, objetos publicitarios de todo tipo, actas de matrimonio, fotos de bebés, anuarios, tazas de afeitar personalizadas, trofeos, documentos de la corte, elementos de costura, y mucho mucho pero mucho más se puede encontrar.

A veces escuchamos: “Pero ya tengo todo de mi familia”, a lo que respondemos, ¡eso no es posible!

Nos damos cuenta que los genealogistas subestiman a menudo el surtido de tantos artículos disponibles. Debido a que la mayoría de los objetos relacionados con la familia tienen un valor real, rara vez son destruidos. Pasan de coleccionista a coleccionista.

Y también podemos decir con autoridad que estos elementos se restauran de nuevo por familiar que los atesoran, trayendo una especie de felicidad no solo a las familias, sino también a la persona que trabajó en la restauración.

Tomemos la historia de dos miembros de JustAJoy, por ejemplo. Bruce Wekley (Columbus, Carolina del Norte) y Luella Taylor (Denton, Texas).

Bruce, es un anticuario que se especializa en documentos históricos, fotos y postales y se unió a JustAJoy tan pronto como nos conoció en 2012 y comenzó a publicar material fantástico que incluía artículos que antecedieron a la Guerra Civil de E.E.U.U.

Un artículo que Bruce publicó fue un libro de contabilidad de 1856 de una tienda de ramos generales en Shelby, Carolina del Norte.

Cubierta del libro de contabilidad que Bruce compró.

Compró el libro en una subasta de antigüedades cerca de Shelby y lo publicó en JustAJoy, enumerando todos los nombres que pudo encontrar. La tienda había sido edificada y era propiedad de Charles D. Durham, 5º abuelo de Luella.

“Cuando el libro llegó, lloré” escribió Luella. “Saber que este libro había sido preservado y tenía más de 150 años y había sido escrito por mi antepasado”

Luella tiene planes de pasar este libro a sus bisnietos para hacer de la historia algo viviente para ellos.

Antepasado de Luella

Un libro de contabilidad cruzó a través de siete generaciones -no es un mal día de trabajo- dijo Bruce cuando escuchó sus descubrimientos. Estoy muy feliz de haber sido parte de esto.

Hay muchos más de estos acontecimientos en la página “Happy Stories”.

La oportunidad de descubrir objetos familiares es le recompensa de todos estos años de investigación y puede hacer que la genealogía sea tangible para el deleite de muchas generaciones futuras. Esto es mejor que la caza del tesoro

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