100 años Después, Una Familia Se Reúne Con El Intercambio De Fotos A Través De Continentes

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Cuando Gonzalo Alexis Luengo Orellana, de 32 años, de Chillán, Chile, era un adolescente, recibió un paquete de su abuela que definiría el curso de su futuro. Su viaje culminó con una coincidencia de ADN a través de MyHeritage que resolvió un misterio familiar que había estado persiguiendo toda su vida adulta, y reunió a una familia dividida por la emigración 100 años después de que perdieran el contacto entre ellos.

La increíble historia de Gonzalo comienza en el año 2000, cuando tenía unos 13 años. Su madre enviudó poco antes, y la madre de ella -la abuela de Gonzalo- les enviaba de vez en cuando paquetes con alimentos y otros artículos para ayudar a la familia en su situación. En una ocasión, envió un conjunto de viejas fotografías que Gonzalo y su madre no reconocieron. Algunas contenían inscripciones que identificaban a las personas en las fotos por su nombre. Uno de ellos era el tatarabuelo de Gonzalo.

El tatarabuelo de Gonzalo, Antonio De Filippi Montaldo, 1866.

«Ver la cara de mi tatarabuelo me cambió la vida», dice Gonzalo. «Me pareció injusto que yo pudiera verlo, mientras que mis primos y parientes lejanos no podían».

Decidió en ese momento que haría todo lo posible para encontrar a los otros descendientes de su tatarabuelo y compartir con ellos esta preciosa fotografía.

«Utilizando las guías telefónicas y el Registro Civil, busqué a mis familiares para poder contactar con ellos y enviarles las fotos, que escaneé en la biblioteca de la universidad donde estudié».

Gonzalo se convirtió en profesor y también en genealogista profesional.

«He descubierto que muchos de mis amigos están relacionados conmigo. Cuando encuentro esa conexión, tengo la misma sensación que tienes cuando das la bienvenida a un nuevo bebé en tu familia».

Aunque encontró muchos parientes con los que compartir la foto de su tatarabuelo, siempre se preguntaba sobre los individuos no identificados en las otras fotos que su abuela había enviado. Las fotos habían sido enviadas por correo al bisabuelo de Gonzalo desde Italia hasta la década de 1920.

«Mis bisabuelos murieron, y el contacto con estos parientes italianos murió con ellos»

Uno de estos parientes no identificados era una mujer llamada Rosa Ballestrero.

También había entre las fotos un negativo con la abuela de Gonzalo y la tía abuela Lilia, pero la fotografía original tomada a partir del negativo no se encontraba en ninguna parte.

Hace unos años, Gonzalo recibió un kit de ADN como regalo y subió sus resultados a MyHeritage. De vez en cuando, recibía alertas sobre nuevas coincidencias de ADN, pero ninguna dio lugar a descubrimientos sorprendentes… hasta febrero de 2018.

Estaba sentado frente a la computadora en el Centro de Historia Familiar, donde con frecuencia realiza sus investigaciones, revisando una nueva coincidencia que acababa de recibir con un hombre llamado Pietro Scattina de Italia. Miró el árbol genealógico de Pietro y quedó impresionado: El nombre de la madre de Pietro era Rosa Ballestrero. Al examinar el árbol, aparecieron más nombres que él reconoció, y luego encontró a Pietro De Fillipi, su tercer tatarabuelo… ¡y bisabuelo de Pietro Scattina!

Pietro Scattina, el hijo de Rosa Ballestrero.

En 24 horas, Gonzalo había escrito a la hija de Pietro, Ila Scattina, y le había enviado las fotos de sus antepasados que había escaneado casi 20 años antes. Se alegró mucho cuando Ila reconoció a su abuela en las fotografías.

Pero ésta no es ni siquiera la mejor parte. Resultó que los antepasados de Ila no eran los únicos que enviaban fotografías. Los antepasados de Gonzalo también habían enviado fotografías a la familia de Ila, hacía más de cien años! Y al igual que Gonzalo, los familiares de Ila se habían estado preguntando sobre las identidades de los misteriosos individuos en estas fotografías que sus antepasados habían guardado de Chile. Ila le envió las fotografías a Gonzalo de inmediato.

«No podía creerlo. Fotos perfectamente conservadas, claramente inscritas en español por mi abuela cuando tenía 11 años, por sus hermanos, por mis propios bisabuelos. Por mi tatarabuelo. La investigación que hice sobre mi familia me permitió reconocer inmediatamente toda su letra. Fotos realmente increíbles que nunca habíamos visto. Fui directamente a mostrárselas a mi madre. No te imaginas cómo se le llenaron los ojos de lágrimas al ver que, entre las fotos que nos enviaron, estaba la foto original del negativo que teníamos de mi abuela y mi tía abuela Lilia: habían enviado la foto a sus familiares, y mi abuela escribió un mensaje en el reverso».

La fotografía que faltaba -que fue encontrada en la familia Scattina en Italia- fue revelada a partir del negativo que la abuela de Gonzalo le había dado

Casi 20 años después de que Gonzalo decidiera dedicar su vida a encontrar familiares con los que compartir la foto de su tatarabuelo, recibió de parte del universo un regalo similar: fotos de sus antepasados de valor incalculable que nunca supo que existían. De esta manera, cerró un círculo de más de cien años atrás: una familia dividida a través de continentes, enviando fotografías al otro lado del océano para tratar de mantener una presencia en la vida de cada uno, eventualmente perdiendo el contacto debido a la distancia… pero finalmente reunidos gracias a las maravillas de la tecnología moderna en MyHeritage.

Gonzalo cuenta que lloró al recibir estos hermosos testamentos del amor de sus antepasados.

«Más de cien años después, el océano y los continentes no se interponen en el camino»

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  • Paco


    enero 28, 2020

    ¡Qué pasada de historia! La verdad es que es genial que MyHeritage haya podido ayudar a estas familias.