Mi Hermano Desapareció a los 3 años. MyHeritage me Ayudó a Encontrarlo 32 Años Después

Un día de otoño de 1988, dos niños pequeños jugaban juntos en el jardín de su casa en Bogotá, Colombia, mientras su hermano mayor los observaba desde la ventana del segundo piso. Un amigo de la familia se acercó a ellos y le pidió a uno de ellos, Jhonatan, que lo acompañara, ofreciéndole comprarle un caramelo.
Su familia no volvió a ver a Jhonatan durante 32 años.
Juan Jiménez tenía 5 años cuando vio desde la ventana cómo aquel hombre se alejaba con su hermano pequeño. Abrumado por el dolor y el sentimiento de culpa por no haber podido evitar la desaparición de su hermano, intentó por todos los medios ayudar a su madre a encontrar a Jhonatan. De adulto, Juan se trasladó a Estados Unidos -donde creían que se habían llevado a Jhonatan- con la idea de que, aunque sus esfuerzos por encontrar a su hermano fracasaran, al menos estaría físicamente más cerca de él.

Un día, vio un anuncio de DNA Quest de MyHeritage: un proyecto gratuito para donar kits de ADN a los adoptados y ayudarles a reunirse con sus familiares perdidos. Juan solicitó un kit gratuito y MyHeritage le envió uno.

Mientras tanto, Jhonatan, ahora llamado John Erik Aarsheim, había crecido con una familia cariñosa en Noruega que nunca sospechó que había sido secuestrado. Sus padres adoptivos, Karen y Gunnar, lo adoptaron de un orfanato cerca de Bogotá, después de haber recibido la noticia de que lo habían encontrado en la calle y de que todos los anuncios de la televisión y los periódicos que buscaban a sus padres habían quedado sin respuesta. Karen y Gunnar llevaron a Jhonatan a su casa en Stad, donde vivió una vida tranquila y feliz con sus abuelos al lado. Cuando creció, lo único que tenía de Colombia eran vagos recuerdos y una inquietante curiosidad por sus orígenes. ¿Quiénes eran sus padres y por qué le habían abandonado?

Cuando John tenía 30 años, decidió hacerse una prueba de ADN para ver si podía encontrar alguna información sobre ellos, pero no consiguió nada. Se resignó a que probablemente nunca lo sabría.

Pero entonces, John se enteró de la actualización de Salud de MyHeritage y decidió hacer una prueba de ADN de MyHeritage para saber cómo sus genes podrían afectar a su salud en el futuro. Cuando llegaron sus resultados, miró las coincidencias de ADN sólo por curiosidad – y allí, justo delante de sus ojos, había una coincidencia que nunca soñó que vería: medio hermano, tío o sobrino.
John escribió a Juan de inmediato, describiendo los detalles de su historia y preguntando qué sabía.
«Mucho», fue la respuesta.
Cuando Juan recibió el mensaje de Juan, se alegró enormemente. Llamó a su madre por teléfono y, antes de que le dijera nada, ella ya sabía que había encontrado a Jhonatan.
Juan le contó a Juan toda la historia de su desaparición. Era mucho para asimilar: no sólo sus padres no le habían abandonado, sino que su madre le había estado buscando y echando de menos todo ese tiempo. De repente, también tenía 3 hermanos y una hermana.
John estaba emocionado y nervioso a la vez por conocer a la familia que le había estado buscando durante 32 años. Unos meses después de ese primer contacto, Juan voló a Noruega para llevar a John a su ciudad natal. Vea el conmovedor vídeo que Juan hizo de su reencuentro:

John llegó a Bogotá con una bienvenida de gala: la familia había alquilado una chiva, un autobús de fiesta colombiano, que viajó con escolta policial hasta la casa de la que había sido secuestrado. Allí le esperaba toda la familia, agitando banderas noruegas y sosteniendo carteles con su nombre. Y allí, frente a la casa que nunca había vendido con la esperanza de que él encontrara el camino de vuelta, estaba su madre, sosteniendo un cartel que decía: «Te he echado mucho de menos, hijo mío. Bienvenido a casa. Te quiero».

Los días siguientes fueron un torbellino de abrazos, lágrimas y alegría. John se sintió abrumado por el amor que le profesaba su familia y por la alegría de haberle encontrado por fin. Dice que vio muchos aspectos de sí mismo en sus familiares que tanto habían perdido. A lo largo de todo esto, envió información constante a su familia adoptiva en Noruega, que está muy contenta por él.

Juan (izquierda) rodea con su brazo a John Erik (derecha) durante la fiesta de bienvenida
Juan anima a otras personas que buscan a sus familiares perdidos a no perder la esperanza: a saber que tal vez alguien, en algún lugar, ha estado esperando toda su vida para saber de ti.

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