Encontré los descendientes de quien salvó a mi padre de los nazis

Encontré los descendientes de quien salvó a mi padre de los nazis

Mira este emotivo reencuentro en el siguiente vídeo:

 

Esta es la historia de Lionel:

Mi padre, David Rossler, nació como Daniel Langa en 1938, y su familia vivía en Bruselas cuando comenzó la persecución de la comunidad judía. Se mudaron varias veces en el transcurso de la guerra, y en un momento dado, su padre y su tío fueron arrestados y nunca volvieron. Mi padre era entonces un niño pequeño, y él y su madre fueron acogidos por el convento católico de Bruselas; pero después, el convento fue asaltado, y sólo escaparon gracias a las valientes acciones de la Madre Superiora (a la que más tarde se le concedió el título de Justa entre las Naciones).

Tras su evacuación del convento, mi padre y mi abuela fueron acogidos por la familia Bourlet: Georges y sus cuatro hijos adultos, Paul, Jacques, Anne-Marie y Christiane. La familia Bourlet les dio cobijo en Auderghem, uno de los barrios de Bruselas, hacia el final de la guerra, en 1944.

Mi padre recuerda que, al final de la guerra, Georges Bourlet tenía miedo de que le pillaran y le denunciaran, por lo que faltó al trabajo discretamente: sin decírselo a su familia, ni siquiera a mi abuela, dijo que estaba enfermo y pasó los días en un café cercano, volviendo a casa cada noche como si regresara del trabajo. Nunca reveló esto a su familia, y sólo después de la guerra se lo mencionó a mi abuela y a mi padre.

Gracias a su acción heroica, Georges pudo salvar las vidas de mi padre y mi abuela. Nueve personas se salvaron gracias a lo que él hizo: mi hermano, un servidor y nuestros hijos no estaríamos hoy aquí si no fuera por su valor y su bondad.

Después de la guerra, mi abuela se volvió a casar y mi padre adoptó el apellido de su padrastro, que era un sobreviviente de Auschwitz. Se mudaron a Austria y perdieron el contacto con la familia Bourlet.

Buscando a nuestros salvadores

Durante muchos años, intenté ayudar a mi padre a encontrar a la familia Bourlet, sin éxito. Finalmente, en enero de 2022, probé suerte en un grupo de las redes sociales, preguntando si alguien tenía alguna información sobre esta familia.

Recibí una respuesta de Marie Cappart, Gerente de MyHeritage en Bélgica. Me dijo que creía que podía ayudarme, e inmediatamente se puso a trabajar.

Después de buscar en los registros y cruzar datos, Marie encontró una Anne-Marie Bourlet, nacida en Auderghem en 1929. Descubrió que esta Anne-Marie se había casado con alguien de apellido Dedoncker y había tenido 5 hijos, todos ellos posiblemente vivos.

Tras investigar un poco más, Marie encontró a Xavier, uno de los nietos de Georges Bourlet, y consiguió ponerse en contacto con él. Se enteró de que Xavier había oído hablar un poco de esta historia, pero no mucho.

A partir de ahí, Marie pudo ponerse en contacto con otros descendientes de Georges, incluidos los que aún poseían la casa familiar de Auderghem donde Georges escondió a mi padre y a mi abuela. Tuvimos una idea maravillosa: ¿por qué no nos reunimos todos allí?

The house where it all began

La casa donde todo comenzó

Y así lo hicimos. Fue un día increíblemente emotivo para nosotros. Pude ver, con mis propios ojos, el lugar donde mi padre se mantuvo a salvo de los alemanes hace tantos años. Mi padre volvió al lugar donde le salvaron la vida por primera vez en casi 80 años, y tuvo la increíble oportunidad de agradecer personalmente a los descendientes de su rescatador todo lo que hicieron por él y por nosotros. En la tradición judía hay un dicho que dice que «quien salva una vida salva a toda la humanidad»; Georges Bourlet salvó a la humanidad nueve veces. Presentamos nuestro testimonio a Yad Vashem con la esperanza de que se reconozca su heroísmo y se le conceda el título de Justo entre las Naciones.

David (center) with the Bourlet descendants

David (centro) con los descendientes de Bourlet

Fue un día que nunca olvidaré, y estoy muy agradecido a Marie y a MyHeritage por haberlo hecho posible.

Es importante para mi padre que las generaciones más jóvenes escuchen su historia y entiendan que no debe haber más odio ni guerra. El coste de la guerra, tal y como él lo vivió, resultó demasiado grande. Esperamos y rezamos para que este mensaje sea escuchado, por el bien de todos los que aún sufren la violencia.