Reconozco soy adicta a la genealogía me encanta me alegra mi espíritu y mi corazón palpita de alegria


Autor: Sonia Meza es Genealogista, speaker y blogger en MyHeritage Español.
Si la Historia Familiar es uno de sus pasatiempos predilectos, alguna vez debe haberse preguntado si es un adicto a la Genealogía. No se asuste, no le propondremos aquí los 12 pasos para dejar de serlo, por ahora solo vamos a concentrarnos en determinar si es un GeneAdicto.
Debe responder a estas preguntas con un sí o un no y sumar un punto por cada respuesta positiva:
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Cuando Ud. menciona “historia familiar”, el resto de su familia desaparece por arte de magia.
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Si pudiera tener cualquier gadget aún no inventado, sería una máquina del tiempo para volver y conocer a sus antepasados.
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En las tardes aburridas, Ud. propone a sus hijos el “Juego del Censo”, en el que ellos son los censistas y Ud. proporciona datos poco fiables.
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Cada vez que ve un documento en letra cursiva (manuscrita) lo transcribe por impulso.
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Está esperando que le regalen una lectora personal de microfilms para su próximo cumpleaños.
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Cada vez que conoce a alguien que le llama la atención, coloca sus apellidos en la página de búsqueda de MyHeritage y comprueba si tiene allí su árbol genealógico.
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Tiene más fotos de lápidas que de personas vivas.
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Se compra un teléfono celular/móvil de última generación con Internet y GPS, para tomar fotos de cementerios y subirlas a BillionGraves.
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No se pierde un solo entierro, han terminado por convertirse en sus citas más importantes.
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Aunque no es mormón, es voluntario en un Centro de Historia Familiar o le han dejado las llaves alguna vez.
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Cada vez que alguien de la familia pregunta por un pariente desconocido le dan su teléfono agregando la frase “llámelo a él, seguramente lo sabe”.
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Ha fantaseado con quedarse encerrado en un Archivo durante todo el fin de semana y ver todos los libros que se le antojen.
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Escribe una carta al Vaticano para reclamar un horario más amplio de apertura de los archivos diocesanos de su interés.
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En su coche, como parte de su botiquín, hay una lupa, lápiz, guantes de algodón y un gráfico genealógico de la línea más complicada encontrada hasta el momento.
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Llega tarde a casa con el pelo revuelto y la ropa arrugada y su esposa/o sabe que Ud. no ha tenido una aventura sino un largo día de Archivos.
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Se despierta a mitad de la noche, sentado en su cama y con los ojos muy abiertos murmurando el próximo paso para encontrar ese antepasado ¡porque lo ha soñado!
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Está pensando en regalar kits de ADN a determinados familiares con la condición de que compartan los resultados con Ud.
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Conoce los nombres de oficios que ya no existen.
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Conoce el equivalente a las enfermedades antiguas en la actualidad, pudiendo diagnosticarlas.
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Cuando va a mudarse de casa en lo primero que piensa es en el sitio para guardar sus tesoros, con una temperatura de 18ºC a 20ªC y una humedad relativa inferior al 55%.
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Empieza a desear que sus antepasados no hubieran tenido una vida convencional para encontrar registros penales y así seguir encontrando más parientes.
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Se pasa más tiempo mirando en Internet sitios de compra de antigüedades que en Ebay.
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No considera ir de vacaciones a un sitio sin Wifi.
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Ha realizado el Grito Genealógico de la Victoria: Consiste en levantar los brazos, mientras se ahoga un grito con un solemne silencio alrededor por encontrarse en un sitio con la señal de ¡Silencio, por favor!
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Antes de ir a un velatorio, verifica su lista de parientes a los que entrevistar.
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Esta pensando en comprar un dominio web perpetuo y colocar su genealogía online para que cuando muera, alguien la encuentre.
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A Ud no le interesan las noticias frescas en la web, prefiere las hemerotecas.
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Cada vez que se muere un famoso busca si su Genealogía ya ha sido publicada.
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Cuando un familiar habla de “…el día que yo falte…” Ud. le convence para que le deje como heredero de sus viejos papeles.
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Tiene mapas de varios cementerios locales con la ubicación de los nichos, lápidas, tumbas y panteones.
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“Letra de médico” ya no es sinónimo de lectura incomprensible para Ud. sino la “letra Procesal del XVI”.
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Su página de inicio es Google Gen (si existiera, claro).
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Si un pariente viene a visitarle, deja a la vista los reportes de investigación con los apellidos de la familia en mayúscula, para llamar su atención y que pregunte por ello y propiciar una charla de horas y horas hablando de cada rama (recuerde que su familia cercana ya desapareció en el punto 1).
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Ha mirado el costo de imprimir un libro bajo demanda recopilando su investigación y está comenzando a pensar en regalarlos en cumpleaños y bodas.
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Desde la nueva ley de cambio de apellidos, ha fantaseado con usar uno que ya se ha perdido entre las ramas familiares pero que le parece encantadoramente particular como “Gómez de Nicolás y García-Brazales” (tomado de la vida real)

graciela vicario de pezzani
agosto 3, 2015
¡¡muy bueno,yo no soy taaaannn fanatica pero tengo una amiga que si y a publicado su genealogia.A mi me encanta hablar con ella de genealogia,es muy interesante las historias familiares!!!